Vol.3 Os presento Tina a vosotros!

Hola,


¿Cómo estáis todos? Aquí en Miyama el otoño se acerca a su fin. Mientras tanto, hemos estado trabajando en nuestra casa rural para que todo funcione bien.


Por cierto, ¡la plataforma de madera que comenzamos a construir a finales del verano por fin ya está terminada! Colgamos una cortina de red de pescador tejida a mano en la ventana que conecta con la plataforma de madera. La cortina fue un regalo de los padres de Tina cuando nos mudamos a Miyama desde Barcelona. Ahora la terraza de madera es el lugar favorito de Tina.


Bueno, esta vez me gustaría presentaros a Tina para que la conozcáis mejor.


Tina nació en el centro de Barcelona. Cuando nació, ella era la segunda hija de su familia, y España todavía estaba bajo la dictadura de Franco. Poco después de su nacimiento, España se convirtió en un país democrático y Barcelona, la capital de Cataluña, se liberó de la opresión de la dictadura. Así pues, Tina creció en una era de confusión y libertad.


Interesada por la fotografía desde que era adolescente, estudió fotografía en Barcelona. A los 20 años, se fue a los Estados Unidos para seguir estudiando fotografía mientras trabajaba como “babysitter” y vivía con una familia estadounidense.


Tras su regreso a Barcelona, empezó a trabajar como fotógrafa mientras daba clases de laboratorio en blanco y negro en una escuela de fotografía. Dio la vuelta al mundo como fotógrafa de viajes y más tarde se convirtió en editora en jefe de una revista de fotografía. En resumen, trabajaba duro para construir su carrera como fotógrafa en Barcelona.


Así que su familia y sus amigos, que la conocían bien, se sorprendieron y se preocuparon mucho cuando se enteraron de que se mudaría a Miyama, una aldea rural de Japón. A pesar de las preocupaciones de su familia y amigos, parece que Tina disfruta bastante de la vida rural en Miyama.


Este otoño hemos ido a recoger ‘Tochis’. Los aldeanos van a recoger Tochis cada otoño y hacen un pastel de arroz con Tochi, conocido como Tochi Mochi. Tina siempre participa y disfruta de eventos locales como este.


Hace mucho tiempo, las mujeres de este pueblo también solían ir a recoger Tochis, pero hoy en día solo los hombres van a recogerlos y las mujeres cocinan el pastel de arroz de Tochi. Así es que Tina era la única mujer entre los aldeanos que fueron a recoger Tochis este otoño.


Avanzamos hacia la zona más profunda de la montaña de nuestro pueblo en una camioneta, y tras caminar por el bosque un rato, finalmente llegamos a un hermoso arroyo cubierto de musgo, como si nos encontráramos en la mismísima isla de Yakushima. Allí, cerca del arroyo de la montaña, encontramos un árbol de Tochi de 400 años.


El Tochi, castaño de indias japonés, parece una castaña pero no tiene pinchos y está cubierto solo con una cáscara dura. Hay que romper la cáscara para sacar la fruta brillante de Tochi. Se pueden encontrar Tochis debajo del árbol de Tochi, pero los Tochis duros siguen cayendo del árbol, así que hay que tener cuidado con la cabeza mientras recoges Tochi. ¡Ese día recogimos más de 60 kg!


Como podéis ver Tina disfruta de la vida rural, y sobre todo los vecinos del pueblo nos tratan muy bien. Gracias a la amabilidad de los aldeanos, Tina, que vino a vivir a este pueblo aislado de Japón, aún no siente añoranza.


El otro día, los aldeanos nos regalaron arroz recién cosechado y edamame, soja joven. Hicimos arroz con edamame, estaba tan rico … nos gustaría que lo probarais.


Por cierto, los últimos seis meses hemos estado trabajando en nuestra posada con tanta intensidad que no teníamos tiempo para nosotros. Ahora Tina piensa que debería hacer algo diferente además de cuidar de nuestra posada así que comenzó a caminar.


Tina está muy interesada en todos los pueblos de los alrededores, así que ha decidido que cada día pasearía por uno distinto. Los ancianos que trabajan en su finca se sorprenden cuando Tina, una extranjera, aparece de repente junto a sus casas. Pero la última vez, fue ella quien se sorprendió al ver una salamandra japonesa gigante en un arroyo en un pueblo cercano al nuestro.


Bueno, como podéis ver, Tina ha estado disfrutando de la vida rural aquí en Miyama. Seguramente le pasarán muchas cosas de ahora en adelante, así que espero que todos vosotros la apoyéis en su vida en Miyama.


¡Nos vemos pronto!

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